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Construyendo infancias libres, una charla con Nadia Fink

20 Sep 2017 | En primera persona

En 2015 nació la colección de antiprincesas y antihéroes, libros infantiles que buscan romper estereotipos de género para construir infancias más libres. Con más de 10 ejemplares, la colección recupera la cultura popular y colectiva, al mismo tiempo que rescata mujeres libres e independientes y propone nuevas masculinidades.

Hace unas semanas, Nadia Fink una de las impulsoras de estos ejemplares, estuvo en Santa Fe presentando la colección y especialmente, el título “Ni Una Menos desde los primeros años”. Compartimos una entrevista con ella donde nos cuenta de la colección, la editorial Chirimbote y su trabajo.

 

¿Cómo surgió la saga antiprincesas y antiheroes?
La colección "Antiprincesas" surge en 2015, se nos ocurre a partir de la idea de derribar viejos modelos que no le hacen nada bien a las chicas que quieren progresar en la vida, ser independientes, disfrutar de sus cuerpos y sus capacidades, en definitiva ser personas con libertad. Y pensamos en crear historias e ideas que rompan con esos estereotipos, pero no solo en las chicas, también en los varones, que siguen un molde de jefe de hogar superpoderoso, pero que en definitiva choca con la realidad, y cuando esto pasa, es cuando se empiezan a gestar las violencias que vemos cada vez más en la actualidad. Por eso esta editorial surge en un momento muy importante, que es la aparición en escena de los movimientos de mujeres contra las diversas formas de violencias, entre muchos otros reclamos.

 

¿Cómo eligen los protagonistas de los libros? ¿Por qué los antihéroes y antiprincesas rompen con los estereotipos?
No tenemos criterios rígidos, a veces nos gusta una personaje porque se abrió paso en la vida con mucha valentía, a veces otro porque con su palabra generó cambios en el mundo, artistas que buscaban las voces de sus ancestros, guerreras, madres, pero en general rescatamos figuras que han sido olvidadas por la historia. Por eso muchas veces nos resulta difícil conseguir información para reconstruir una historia, como fue el caso de Juana Azurduy. También tratamos de mostrar que vivieron sus vidas con alegría y dignidad, a pesar de lo que muchas veces muestran sobre estos personajes poco conocidos, queremos mostrar sus pequeños momentos de felicidad y de goce. Porque en definitiva eso es la vida, a diferencia de lo que quieren mostrarnos los cuentos de hadas que buscan un final feliz artificial y lujoso, que es inalcanzable para los sectores populares.                        

Las Antiprincesas son mujeres reales de la historia que han logrado traspasar los límites que les han puesto la sociedad del momento, siempre han sido mujeres rebeldes que no han encajado en la contemporaneidad que les tocó vivir, y son mujeres que salen a buscar su destino, que no esperan a ser rescatadas como las princesas, que se desarrollan en sus áreas, hay pintoras, escritoras, cantantes de cumbia, poetas, hay de todo, y eso demuestra las múltiples posibilidades de ser de las mujeres. Con los Antihéroes jugamos de otra manera, porque en general están asociados con los perdedores. Lo que hicimos fue darlo vuelta, fiel a nuestra costumbre de poner las cosas patas para arriba, y pensamos que los Antihéroes son héroes también, porque hacen cosas que perduran en el tiempo, porque enfrentan miles de situaciones para salir airosos. Pero también pensamos que no solo son hombres que lucharon y ganaron todas las batallas, como a veces se pretende que sean los héroes, sino que también se puede sobresalir desde lo masculino haciendo otras cosas. En el caso de Cortázar y de Galeano a través de la palabra. Cortázar ha jugado muchísimo con la palabra y fue un niño incluso cuando era grande. Galeano ha sido un hombre que dejó de preocuparse por lucirse y escribir mucho, para poder escribir cada vez más sencillo, y llegar a más gente, y con el paso de los años nos damos cuenta de que cada vez es más reconocido, porque su palabra está en todos lados, en las escuelas primarias y secundarias, en una marcha, en una panadería, en todos lados. Y el caso del Che Guevara, porque salió a luchar, pero que además peleó por un futuro diferente para sus hijos e hijas y construyó una identidad que se hizo colectiva con el tiempo.

 

¿Quiénes y cómo realizan los libros?
Los libros los realizamos en conjunto en Chirimbote con mis textos, las ilustraciones de Pitu Saá, el diseño de Martina Ezcurra y la corrección , en estos últimos, de Jesica Farias, quien es también una comunicadora con perspectiva de género. Ella viene trabajando hace muchísimos años en medios alternativos, de hecho su programa “Nos quemaron por brujas” acaba de ganar el premio Lola Mora. Tenemos flor de equipito tenemos conformado.

La idea es pensar los personajes y después tenemos como un ida y vuelta con Pitu en dibujo y texto donde nunca son iguales los libros, vamos encontrando la forma de trabajar según cada personaje. Después pasa al proceso de diseño y hacemos un cierre en conjunto. Jesi hace un par de revisiones y también está dentro del cierre. La imprenta es Guttenpress, que es bueno mencionarlo porque lo conocemos desde hace 10 años a Seba, que es nuestro contacto ahí, y también influyen mucho porque siempre estamos pensando en los mejores precios y las mejores cosas.
 

¿A qué se refiere con infancias libres? ¿Cuál es la importancia de construirlas?

La niñez es la etapa más importante del ser humano, es cuando descubrimos el mundo y nos damos cuenta de que podemos interactuar con él, transformarlo. También es un momento en donde nuestra experiencia de conocimiento y desarrollo se encuentra más sensible y por lo tanto más vulnerable, por eso desde la editorial queremos repensar los modos de crianza y educación, sin decir cómo se debe hacer, sino haciendo una propuesta de reflexión, tiramos la piedra al agua para ver qué pasa. Nos parece necesario buscar formas de promover infancias libres, sin invadir esa experiencia sensible con mandatos rígidos que ni siquiera reflejan la realidad. Proponemos repensar una educación liberadora, que fortalezca la autonomía de las niñas y los niños, que desarrolle sus propios talentos y deseos. Infancias libres para salir de las cajas de cartón. Es decir, pensamos a los niños y las niñas como sujetos políticos, porque tienen el futuro en sus manitos. No son recipientes de almacenamiento, pasivos, como las princesas cuando esperan a ser rescatadas. Son las brujas rebeldes, de las buenas, son los antihéroes que no necesitan poderes para cambiar el mundo, porque lo pueden hacer por sus propios méritos.

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